Esperanza

Hace poco habréis podido ver la noticia en los medios. La empresa farmacéutica OPKO ha recibido la designación de medicamento huérfano para su producto denominado CUR-1916. Por supuesto la noticia no ha pasado desapercibida en la comunidad Dravet. Esta semana he recibido mensajes de las familias pidiendo que explicase qué significa esta noticia. Vamos a ello.

Afortunadamente he podido participar tanto en la revisión científica de la asignación como en la revisión del protocolo de ensayo clínico que la empresa ha presentado a la EMA. Esto es posible ya que soy delegado de la EMA como paciente experto y participo habitualmente en las reuniones de su comité para medicamentos huérfanos. La Comisión Europea decidió hace años dejar que los pacientes participasen en las reuniones científicas y pudiesen dar su opinión. Poder participar en estas reuniones para mí, como padre de un hijo con Síndrome de Dravet, ha sido muy importante ya que he podido conocer cómo funciona el producto y emitir recomendaciones a los miembros de los comités. Sin duda alguna es una satisfacción inmensa el poder contribuir a que nuevos productos salgan adelante.

Tengo que comenzar diciendo que este producto es diferente a todo lo que conocemos en fármacos para el Síndrome de Dravet en particular y la epilepsia en general. Conocemos su mecanismo de acción ya que la empresa lo hizo público hace meses en este artículo científico. Sí, vale, quizás el artículo es complicado de entender y que esté en inglés no ayuda. Voy a ver si consigo explicarlo de forma sencilla.

El Síndrome de Dravet es una haploinsuficiencia. ¡Caramba con el palabro! Una haploinsuficiencia es una situación en la que la proteína producida por una sola copia del gen no es suficiente para garantizar la función del gen. El gen que aparece afectado en más de un 80% de casos de Síndrome de Dravet es el SCN1A. Este gen produce una proteína fundamental para que las neuronas puedan funcionar correctamente. ¿Pero sabíais que hay dos copias del gen? En efecto, ya que los genes están en los pares de cromosomas, uno del padre y otro de la madre. En el Síndrome de Dravet la mutación está en una de estas copias, no puede estar en las dos ya que sería una condición incompatible con la vida. Un fallo en una copia es el que produce la enfermedad ya que la cantidad de proteína que tiene que producir el gen “bueno” no es suficiente para que la neurona funcione correctamente.

Vamos a usar un ejemplo. Imaginaos que el funcionamiento normal sería un carruaje de caballos en este caso con dos caballos. En el carruaje de caballos SCN1A los dos caballos son necesarios para que el coche se mueva a la velocidad adecuada. Si un caballo falla el coche irá más lento y eso no es suficiente para que la neurona funcione correctamente. La gravedad del Síndrome de Dravet vendrá determinada por la velocidad del caballo que queda y por otros factores que todavía no conocemos.

Cuando pensamos en cómo curar el Síndrome de Dravet lo primero que se nos ocurrirá es: vale, pues arreglemos el caballo que no corre como es debido. Esto no es sencillo ya que la terapia génica todavía está desarrollándose y el gen de Dravet por su tamaño y su situación presenta muchas dificultades técnicas. Lo que esta empresa ha conseguido (al menos en modelos animales) es fascinante y ciertamente una solución elegante. Han encontrado la parte del ADN que regula la expresión del gen. El equivalente sería el látigo que golpea al caballo para que corra más. Si conseguimos modificar la regulación de la expresión normal del gen entonces se producirá más proteína y si esto lo hacemos sobre el gen bueno entonces tendremos más proteína bien formada y podríamos teóricamente curar la enfermedad. En nuestro ejemplo de los carruajes de caballos han conseguido que el conductor use más al látigo con el caballo que está sano, por lo tanto, el caballo sano corre más rápido y compensa el trabajo que el otro caballo no hace. La velocidad del carruaje aumenta y podemos tener un individuo sin síntomas. Fascinante, ¿verdad?

Esto lo consiguen utilizando unas estructuras químicas denominadas oligonucleótidos, son trocitos muy pequeños de ARN que regulan la expresión del gen. Estos oligonucleótidos están diseñados para pegarse al ARN original que regula el gen y bloquearlo. En este caso lo que bloquean es el indicador de parada de producción de proteína. Si no hay indicador de parada, se produce más proteína, que es justo lo que necesitamos.

¿Por qué este producto es interesante? Todos los fármacos que usamos en los pacientes con Síndrome de Dravet son poco eficientes. Se debe a que su mecanismo de acción, la forma en la que funcionan, no es nada específico. Son fármacos que en biología se llaman “sucios” ya que sus dianas terapéuticas son múltiples. Esto hace que su efectividad sea reducida, que sus efectos secundarios sean enormes y que produzcan gran toxicidad. Por eso los pacientes con Síndrome de Dravet están polimedicados y a pesar de todo siguen teniendo crisis. Pero este fármaco como podéis ver es diferente, su mecanismo de acción es solucionar el problema que produce la enfermedad. Su potencial es enorme ya que si en humanos funcionase como lo hace en los modelos animales tendría el potencial para eliminar la raíz del problema y quién sabe, quizás fuese su cura.

Antes de ello hay un largo camino. El primer paso es probarlo en humanos ya que todavía no se ha realizado. Pero la designación de huérfano abre el paso para que esto se produzca. No sabemos lo que un fármaco de estas características puede hacer en un paciente con años de avance de la enfermedad, es probable que el daño cerebral adquirido haga que el cerebro no vuelva a ser funcional. También es posible que el producto pueda tener problemas en humanos y no se consiga avanzar en el desarrollo, quién sabe. Pero es un camino que habrá que recorrer y que desde luego nos llena de esperanza. Sobre todo al empezar a ver fármacos que no tratan los síntomas sino el problema. Si fuese así, sí sería posible que los niños pequeños que empiezan a tener síntomas en los primeros meses y con el tratamiento correcto no lleguen a desarrollar nunca la enfermedad. Todo un sueño.

Solo me queda agradecer a mis compañeros de la Agencia Europea del Medicamento su complicidad, ayuda y profesionalidad. Desde mis compañeros del comité de huérfanos hasta los miembros del comité que ha revisado el protocolo de ensayo clínico. En nombre de la comunidad Dravet gracias por hacernos sentir parte del equipo que ha permitido que el fármaco siga su curso.

Adios Amador

Hay meses del año que quieres cerrarlos cuanto antes. Éste es uno de ellos.

El martes nos dejó Amador, uno de los corredores de nuestro grupo. Amador era una persona reservada, de las que no preguntan más allá de lo imprescindible y de los que nunca hablan de ellos mismos. Algunos los llaman reservados, yo los prefiero llamar prudentes. Se marchó sin hacer ruido, de la misma forma en la que ha vivido.

Facebook dice que somos amigos desde el 2013 pero Facebook no sabe que nos conocemos desde hace mucho antes. Recuerdo un sábado por la mañana en la Casa de Campo a las ocho de la mañana. Era un día de esos de Enero en los que el frío casi se puede cortar. Fernando me lo presentó y nos hicimos una tapia (así llamamos a la vuelta de la Casa de Campo). Al fin de semana siguiente le dimos una camiseta de Xergio y corrió con nosotros la primera carrera. Como no me quedaban tallas le tuve que dar una XL que le quedaba enorme. La camiseta era tan grande que la tenía que llevar con un nudo en la cintura. Nunca pidió otra talla, creo que pedir no estaba en su diccionario.

Han sido muchas carreras juntos, muchos días de rodaje y por supuesto muchos ratos juntos, sobre todo en casa de Fernando en San Rafael. Además de ser su profesión Amador era un apasionado del atletismo y le podías preguntar sin reparo el récord de los 1.500 del año 78. Seguro que lo sabía. Pero él nunca alardeaba de ello. Igual que nunca presumía de nada. Todo un ejemplo para muchos que no son capaces de ver más allá de su ombligo. Una especie única en un mundo de corredores lleno de egos.

La foto es de la maratón de Madrid de 2014. Nunca llegó a correr la maratón completa con nosotros. Corría un poco y cogía la bicicleta para estar con nosotros en la Casa de Campo y acompañarnos hasta el final. Sabía perfectamente que en esos momentos es donde más necesitas ver una cara amiga y escuchar un ¡vamos que está hecho! que te vale para anestesiar a tu cerebro gritándote parar. Prefería estar con nosotros que correr él.

Hasta siempre amigo, el cielo gana un entrenador. Seguro que desde ahí arriba estás observándonos y seguro que verás nuestros datos de las carreras y disfrutarás analizando lo que hacemos y dándonos consejos. Estaremos atentos para escucharte en la siguiente carrera. Te echaremos de menos aquí abajo.

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No entendía nada

20161215_1237471712El martes pasado fuimos a la función de Navidad del colegio de Xergio. Es un colegio de educación especial, os podéis imaginar que los problemas de los niños que están allí son graves. Muchos tienes problemas motores y apenas pueden mover los ojos o los labios.

Ya hace cuatro años que vamos a esta función. Los dos primeros fueron duros, muy duros. Recuerdo que Lucía me decía que era como ver una función de “niños rotos” y tenía toda la razón. Ver cómo aparecían todos los niños haciendo lo que buenamente podían se nos hacía cuesta arriba y no disfrutábamos de verdad de la función.

No entendía nada.

No podía entender cómo los profesores, asistentes y demás personal se lo pasaban bomba con los chavales. Muchas veces aguantando los gritos histéricos, los saltos e incluso algún golpe bienintencionado, pero igual de doloroso. No entendía como para el colegio eso era una fiesta de verdad, una celebración. Tampoco entendía cómo los padres veían la función entusiasmados como si sus hijos recibiesen el premio Nobel.

Pero el año pasado algo hizo clic. Empecé a entender que no hay que ver la función como un ejemplo de lo que no puedes hacer, hay que ver la función y alegrarte de lo que los chavales pueden hacer. Entendí que hay que ver la función con los ojos de un niño, empapándote de lo que sucede, disfrutando de las canciones, fijándote en las capacidades y no en las disfunciones. Me di cuenta que el personal del centro vive un día estupendo ya que pueden enseñar a otros que tienen uno de los mejores trabajos del mundo. Entonces entiendes por qué en un colegio de educación especial los trabajadores sonríen, y están contentos. Porque los niños dan mucho más de lo que les damos.

Entendí que la función es realmente un ejemplo de superación, de cómo se puede llegar al límite de las capacidades. Esa es la esencia del espectáculo y este año lo pude disfrutar de verdad. Sergio apareció como paje de un rey mago. Intentó bailar un baile que no entendía en un acto que no entendía, pero lo hizo con todo el corazón, como todo lo que hace.

Gracias a todo el personal del Colegio Monte Abantos de las Rozas por la lección de vida.

Sanidad del pasado, sanidad del futuro

En un mismo día hemos podido hacer un viaje en el tiempo por la Sanidad española.

Por la mañana teníamos hora en consulta de estomatología en el hospital Niño Jesús. Sergio como otros muchos niños con enfermedades neurológicas tiene problemas con la dentición. Con ocho años todavía tiene los dientes de leche, su mordida es poco completa y tiene los incisivos muy separados. Es una adaptación natural cuando tu canal primario de respiración es bucal.

Los que conocéis este hospital sabéis a lo que me refiero cuando digo que es del siglo XIX. Realmente lo es ya que se inauguró en 1881 siendo referente de un estilo neomudéjar que le valió diversas medallas de oro en exposiciones internacionales. Puede que hace 130 años el hospital fuese un referente, pero ahora lamentablemente es el ejemplo perfecto de un hospital obsoleto.

20161027_113224Nada más entrar en consultas externas tienes una cola de varios metros de los pacientes que piden cita, sí, en papel y boli, como hace 100 años. Pero lo peor es que las zonas de espera son los propios pasillos del hospital. La única zona de espera acondicionada que he visto es la de trauma, que parece ser que está en lo que era el jardín. Por supuesto el mobiliario, el material, todo te hace parecer que te has metido en un episodio de Cuéntame en lugar de un hospital del siglo XXI.

Eso sí, el trato del personal estupendo. Hemos ido sin informe médico ya que nadie nos había dicho que había que llevarlo pero nos han atendido sin problemas. Y la doctora adjunta del servicio de estomatología nos ha tratado estupendamente, siendo completamente flexible a las necesidades de Sergio, mostrando mucho interés y siempre con una sonrisa. Sin duda otro ejemplo más de este Servicio Madrileño de Salud en el que sus empleados lo hacen grande a pesar del entorno.

Y luego he ido a La Paz a una reunión con los equipos de genética y bioinformática del hospital y del Centro de Invetigación Príncipe Felipe de Valencia. Hemos estado haciendo el diseño funcional del pipe de análisis genómico para secuenciación masiva que va a tener Ciberer y que pondrá a disposición de la sanidad pública. Unas horas apasionantes diseñando cómo será el futuro de la medicina. Queremos que a los pacientes se les haga un análisis genómico una vez y que esos datos sirvan para su vida clínica. Un ejemplo concreto: Sergio si hubiese nacido ahora habría tenido en la segunda convulsión un genotipado completo, habríamos encontrado el gen causante en unas semanas, su médico tendría un informe de qué fármacos serían más efectivos por su perfil farmacogenómico, sabríamos qué dosis utilizar de fármacos y con qué frecuencia. Nos moveríamos hacia la medicina de precisión. Nunca le habríamos dada fármacos contraindicados, le habríamos dado lo indicado para su enfermedad desde el primer momento. Estamos diseñando el sistema para que esto esté listo el año que viene.20161027_144856

Como os digo, un viaje de 130 años de historia, desde los hospitales con ornamentación neomudéjar a datos genómicos de pacientes en arquitecturas escalables de big data. Toda una aventura, ¿verdad?

Pedro y la maratón de Nueva York

En diciembre el Dr. Orrin Devinsky de Nueva York me dijo que por qué no corría con ellos la maratón de Nueva York. Su hospital tiene dorsales como organización sin ánimo de lucro y encima están trabajando en un proyecto de investigación de SUDEP para Dravet. Pero en diciembre yo tenía en la cabeza la maratón de Madrid y pensar en algo a un año vista se me antojaba muy lejano. Además, ir a Nueva York era toda una aventura logística que no me apetecía hacer solo. Le dije que lo pensaría.

Pedro es el hijo de mi compañero de batallas Nuno, el presidente de la asociación Dravet de Portugal. Desafortunadamente Pedro nos dejó en Febrero.12744508_10208843342220050_339082753385691143_n

En Febrero Patricia me envió un mensaje avisándome de que habíamos perdido a Pedro. Siempre es duro perder a uno de nuestros guerreros, pero cuando es el hijo de alguien que conoces duele un poco más. Teníamos sospechas de que Pedro había fallecido por SUDEP y cómo colaboro con el registro norteamericano de SUDEP el grupo me pidió contactar con Nuno y pedir sangre o tejidos de Pedro para la investigación. Le dije al Dr. Devinsky que no podía hacer eso, que conocía a Nuno y no tenía valor para plantearle algo así.

Pero al día siguiente Nuno me llamó para decirme que habían donado sangre y tejidos de Pedro para la investigación. Habían pasado sólo unos días y Nuno pensó en que la pérdida de Pedro pudiese valer para otros. Me pareció un acto de generosidad tan extremo que le dije en ese momento que correría la maratón de Nueva York con el nombre de Pedro en la camiseta.

Y ese fue el comienzo de esta aventura. El siguiente cómplice fue mi amigo Fernando que no dudó en apuntarse a la aventura. Se lo dijimos a nuestra amiga Sonia y no lo dudó tampoco. Nuestro amigo Luis corre también, oyó nuestra aventura y se apuntó también a ayudar. El objetivo era claro, correr la maratón de Nueva York en memoria de Pedro y de todos los guerreros que hemos perdido en este tiempo con el objetivo de que se conozca SUDEP y además obtener 5.000€ cada uno para poder donarlos al NYU y que puedan continuar su investigación en Síndrome de Dravet.

Si nos queréis ayudar ésta es la página. Las donaciones de menos de 150€ tienen desgravación del 15%. Si nos donas 20€ hacienda te devolverá 15€ en la siguiente declaración de la Renta. Con 5€ nosotros tendremos 20€ y encima no tienes que hacer nada ya que nosotros informamos a Hacienda.

www.stopdravet.com

Si vivís en Estados Unidos lo mejor es donar en esta web.

Vamos a intentar conseguir esos 15.000€ pero sobre todo vamos a hacer que el SUDEP se conozca y así poder evitar más muertes.

¿Nos ayudas?

corredores

 

Para el pueblo de Noáin

Al terminal el Trail Dravet de Noáin prometí a la tía Luci escribir esta carta. La escribo desde el corazón, el corazón de un padre con un niño con Síndrome de Dravet que se acercó a correr vuestra carrera y que se sintió literalmente como en su propia casa. Desde aquí nuestro más humilde reconocimiento y aprecio desde la Fundación Síndrome de Dravet.

Llegamos al Noáin sobre las nueve de la noche después de un viaje de cuatro horas en coche. Un viaje cómodo ya que Noáin está en el cruce de autopistas, un sitio muy bien comunicado. Ainhoa se acercó a nuestro hotel a saludarnos. Llegó con cara cansada y nos contó cómo había estado ayudando a preparar las bolsas de la carrera. También se acercó su hermano Óscar y nos estuvieron contando cómo el pueblo estaba preparando con ilusión esta carrera. Nos fuimos a cenar algo ligero, ya que al día siguiente pensábamos correr y durante la cena mi buen amigo Fernando tuvo que aguantar las desventuras de dos padres Dravet. Es muy sencillo conectar con un padre o una madre de un niño con Síndrome de Dravet, nuestro dolor es tan profundo que hablamos con acordes simultáneos y muchas veces no necesitamos explicarlo que pasa, lo sentimos, y eso es suficiente.

img_20160903_002907Acompañamos a Ainhoa a su casa, caminamos por su barrio, nos enseñó esta tienda enfrente de la casa de sus padres que se desvive por ayudarles. Vimos también el balcón iluminado de la tía Luci, probablemente haciendo esas croquetas que vendería al día siguiente en la carrera. Unas croquetas hechas con todo el amor del mundo y que al día siguiente nos llenaron de energía más que cualquier barrita energética. Ainhoa también nos contó su día a día, nos enseñó las calles por donde pasea y esas plazas tan prohibidas para su hija. Una prohibición que no reside en un cartel sino en una enfermedad cruel como pocas, que te encierra en casa y te esclaviza, preso de un miedo atroz. Miedo a las crisis, al calor, a la luz, a un estatus, a un ingreso, a tantas cosas.

Los nervios apenas nos dejaron dormir y cuando amaneció y nos acercamos a la carrera vimos un mar morado. Familias y niños se preparaban para la marcha, que arrancaba a las nueve. Esperamos la hora de salida y la marcha comenzó. Recorrimos la carpa de la carrera y estuvimos con los voluntarios que controlaban las inscripciones, los que preparaban la fruta, la bolsa del corredor. Gente estupenda y siempre con una sonrisa en la cara. A las diez salimos nosotros, dejamos Noáin y nos adentramos en el campo. Desde los primeros kilómetros vimos que sería un recorrido exigente. Pero daba igual, al final de la primera cuesta importante los participantes de la marcha estaban esperándonos, animándonos en la subida. Yo pude ver niños por la cuesta con sus padres que te animaban a subir y arriba del todo un grupo con sus camisetas moradas que te daban agua pero también todo el cariño imaginable. Globos morados en el camino, agua, bebidas, fruta para reponer fuerzas. Todo muy organizado y en un ambiente estupendo.img_20160903_090249

El tiempo que hicimos en la carrera fue lo de menos. Pasamos un día inolvidable, rodeados de gente increíble. Gente muy grande. Sabemos de sobra en la Fundación que Noáin está volcado en la lucha contra esta enfermedad. Desde que comenzamos nuestra lucha este pueblo siempre ha estado a nuestro lado y el cariño que demuestran hacia Adriana nos llega a todos los que formamos la familia de la Fundación Síndrome de Dravet. Con su ayuda hemos puesto en marcha proyectos que han ayudado a miles de personas, hemos diagnosticado con vuestra ayuda a decenas de niños y ahora estamos probando nuevos fármacos con ellos. No habría sido posible sin vosotros. Lo habéis hecho con una generosidad infinita y en este día tuvimos la oportunidad de sentirlo en primera persona.

img_20160903_093217Gracias de corazón por todo lo que habéis hecho para en primer lugar poner el Síndrome de Dravet en el mapa y después empezar a combatirlo. Gracias por cuidar de nuestra Ainhoa y su familia. Tener un hijo con una enfermedad grave tan limitante es una gran carga, pero gracias a gente como vosotros esa carga es más llevadera. Gracias en especial al Patronato Municipal de Deportes y al Club de Montaña Noáin por organizar una carrera perfecta, la organización estuvo a un nivel excelente y no le tiene que envidiar nada a otras carreras de más renombre. Gracias a todos los voluntarios y a la cuadrilla de la tía Luci por darnos ese tentempié tan valioso.

Si os animáis a organizar una segunda carrera y nos dejáis participar haremos lo imposible por estar con vosotros de nuevo y volver a la que consideramos nuestra casa.

Un abrazo,

Julian Isla.-

Director de la Fundación Síndrome de Dravet

El Síndrome de Dravet mata

Esta semana ha sido particularmente negra para la comunidad Dravet. Han fallecido un paciente español y uno portugués. Es especialmente inquietante el caso de Portugal, de una comunidad de pacientes pequeña, que no llega a la veintena han perdido siete pacientes en apenas tres años.

Porque sí, el Síndrome de Dravet mata. Es una verdad escalofriante, que los padres de niños con este Síndrome muchas veces no queremos afrontar. Pero no afrontarlo no ayuda a evitarlo.

En la mayoría de los casos el paciente fallece por SUDEP, el acrónimo de la muerte súbita del paciente con epilepsia. Los niños nunca despiertan de su sueño y ahora sabemos que se debe a que tienen una crisis nocturna que provoca una depresión respiratoria. Una maniobra de reanimación podría recuperarlos, pero desafortunadamente el periodo de descanso (también para los padres) hace en este caso de cómplice. En otras ocasiones el paciente fallece por una complicación después de un evento clínico severo, como una infección o un estatus epiléptico.10252106_10152375480604876_8710857025739095703_n

La mayor iniciativa global para entender las causas de SUDEP es NASR. Un registro global que intenta obtener información clínica y muestra de ADN o tejido cerebral. Yo tengo el privilegio de ser parte de su comité asesor. Pero el principal problema al que nos enfrentamos es lo complicado que es obtener información médica de calidad. Y sin esta información va a ser muy difícil entender porqué aparece SUDEP y cómo se podría evitar.

Pero los pacientes podemos ayudar. Tenemos la información de nuestros hijos, de nuestros pacientes. Pero esa información no sirve de nada en informes médicos en papel. La información genética en un informe no es valiosa de forma aislada. Las crisis, los fármacos, los síntomas que no anotamos en una herramienta centralizada no valen para que la comunidad aprenda de este Síndrome y genere nuevas terapias, no sólo farmacológicas buscando una cura sino también de choque para evita que el SUDEP no se lleve la vida de nuestros hijos.

Podemos lamentarnos de esta enfermedad, culpar al destino, por supuesto consolar a la familia que ha perdido a su ser querido y darnos ánimos entre nosotros. Pero sin duda sólo daremos un paso hacia adelante si dedicamos nuestro tiempo a los demás, en este caso compartiendo la información médica de nuestros pacientes. Eso es lo único que ayuda para evita la siguiente muerte.

Os animamos a explora la plataforma de captura de datos de pacientes con Síndrome de Dravet que hemos desarrollado: Wacean. Con Wacean podréis llevar la gestión de la enfermedad y os hará la vida más sencilla. Pero quizás lo más importante es que con vuestros datos ayudaréis a conocer esta enfermedad y en un futuro a evitar estas pérdidas tan dolorosas.

¿Qué prueba diagnóstica es válida para el Síndrome de Dravet?

CaptureEs una pregunta que nos hacen frecuentemente. Hay multitud de pruebas genéticas y es un campo realmente confuso para alguien no familiarizado con esta tecnología. Voy a intentar explicarlo de forma muy simplista, seguro que cometiendo algunas licencias en virtud de la divulgación. Voy a usar el ejemplo de una ciudad.

El Síndrome de Dravet tiene diagnóstico clínico (tiene que tener determinados síntomas) y se confirma con el diagnóstico genético, en nuestro caso una mutación en un gen denominado SCN1A.

Una de las primeras pruebas genéticas que se realizaron cuando se descubrió el ADN fue un estudio del cariotipo. Mediante esta prueba se miran los cromosomas por un microscopio y se ve que no tengan problemas graves estructurales. Es por ejemplo lo que se utiliza para diagnosticar un Síndrome de Down en el que el cromosoma 21 tienes tres copias en lugar de dos. En nuestro ejemplo de la ciudad es como ver los barrios desde lo alto. Podemos ver si ha habido daños graves mirando desde arriba, pero no podemos bajar al nivel de una calle o una manzana y menos a los vecinos individuales. Esta prueba no vale para diagnosticar un Síndrome de Dravet.

Otra prueba habitual es un array. El array apareció como evolución del estudio del cariotipo y con él se miran pérdidas o ganancias del material genético. Es una técnica complicada de entender, pero básicamente consiste en emplear unas sondas que analizan partes del material genético. Ganó popularidad para diagnosticar enfermedades con retraso mental o malformaciones congénitas, pero no es capaz de detectar mutaciones puntuales. Con el ejemplo de la ciudad sería como poder ver las calles e incluso algunos edificios, pero solo por afuera. Esta prueba no vale para diagnosticar un Síndrome de Dravet.

La otra prueba estrella es empleando la técnica Sanger. Utiliza una técnica brillante que permite usar una característica del ADN, su capacidad de replicarse para “amplificar” un gen a estudiar. Es tan brillante que su descubridor tiene dos premios Nobel. Tiene el inconveniente de que está diseñada para estudiar un gen en concreto, pero es capaz de ver mutaciones puntuales en un gen. Aquí estamos viendo individuos concretos, pero solo los vecinos de un bloque, no analizamos el resto. Si el bloque es el del SCN1A y ahí tenemos un vecino gamberro que no para de molestar hemos encontrado el problema. Esta técnica si que vale para diagnosticar Síndrome de Dravet.

Y ahora está de moda las técnicas que utilizan NGS o también llamada secuenciación masiva. Para entenderlo es un Sanger múltiple que permite estudiar un conjunto de genes a la vez. Si lo que estudiamos es un conjunto de genes delimitado tenemos un panel y si lo que estudiamos son todos los genes tenemos un exoma. Esta técnica permite diagnosticar el Síndrome de Dravet si el SCN1A está en el conjunto de genes a estudiar. Necesita confirmación de un positivo haciendo un Sanger sobre el gen candidato. Con esta técnica podemos analizar todos los edificios y todos los vecinos, no solo de un barrio sino de incluso toda la ciudad completa.

Entonces, ¿si tengo un negativo en estas pruebas, tanto Sanger como NGS significa que no tengo Síndrome de Dravet? No exactamente, primero la prueba tiene errores de proceso y de análisis. Desde nuestra experiencia con nuestro test genético podemos decir que muchas pruebas negativas realmente eran falsos negativos, es decir, la mutación estaba, pero no se había dado con ella. Un porcentaje de los negativos que analizamos de nuevo salen positivos. Además, sabemos que el SCN1A es el causante de aproximadamente el 80% de los pacientes con Síndrome de Dravet. Pero hay otros genes que pueden dar síntomas clínicos parecidos. Si la prueba que os han hecho es un cariotipo o un array no se puede descartar ni confirmar un Síndrome de Dravet, habría que hacer un estudio Sanger del gen SCN1A o bien una prueba con NGS que incluya el estudio del gen.

Insisto, es una explicación muy simplista, hay muchas otras técnicas que mis amigos genetistas podrían explicar de forma más exhaustiva, pero el objetivo que os podáis familiarizar al menos con las técnicas más habituales.

Cuando el teléfono es tu carcelero

celular-con-alarmaEsta mañana al hablar con otro padre Dravet que está pasando unos días malos con su hija, la crueldad de esta enfermedad se ha vuelto muy evidente. Cuando estamos alejados de los niños estamos literalmente pegados al teléfono.

Como sabéis las crisis epilépticas es unos de los principales síntomas del Síndrome de Dravet. Es lo más obvio, y al ser lo más obvio es lo más sencillo de contar, observar, medir y lo tomamos como un indicador de cómo evoluciona la enfermedad. Cuando Xergio comenzó a tener crisis apuntábamos los días sin crisis en una pizarra en la cocina. Uno, dos, tres, y así íbamos borrando un dígito y sumando un día sin crisis. Celebrábamos un día sin crisis como un triunfo y un record sin crisis casi como una victoria. Lamentablemente el contador volvía a ponerse a cero y ese día era de bastante tristeza, como no queriendo reconocer del todo lo inevitable.

Esta dependencia de las crisis nos genera una dependencia enorme del teléfono. Estamos constantemente alerta esperando una llamada avisándonos de una crisis. Durante los primeros años yo tenía un tono de llamada diferente para Lucía, y Lucía sólo me llamaba cuando a Xergio le había pasado algo. Si no era por una crisis Lucía hacía una llamada perdida y entonces el corazón, que lo tenía encogido al oír el tono y ver su nombre, podía relajarse un poco dejándome una taquicardia que duraba unos minutos. Recuerdo cuando en un estatus de Xergio que me pilló viajando Lucía me llamó desde la ambulancia y podía oír las sirenas mientras hablaba con ella. Nunca olvidaré ese momento.

Con el tiempo decidimos dejar de hacer eso. Asociar el nombre de tu pareja a una llamada de emergencia no es la mejor asociación de ideas. Ahora las crisis de Xergio son más frecuentes, pero menos severas, y de alguna forma nos hemos “acostumbrado” a ellas, si es que alguno en algún momento alguien puede llegar a hacerlo del todo.

Pero la dependencia del teléfono continúa. Cuando nos alejamos de él es cómo si nos alejásemos de Xergio. Es lo que nos conecta con su estado y para nosotros, vigilantes perpetuos, es un instrumento imprescindible, pero que poco a poco nos consume. Sin duda daría un brazo por no tener encima el fantasma de las crisis. Las enfermedades neurológicas infantiles son complicadas, pero en el caso del Síndrome de Dravet la discapacidad, los problemas de conducta, los problemas motores, los problemas de sueño, etc sería llevaderos si pudiésemos olvidarnos de estas malditas crisis.

Son como los disparos de un francotirador que no te dejan mirar el cielo.

Dolor, miedo, esperanza

Hace unas semanas saqué esta foto en el hospital La Paz de Madrid, en el centro donde tenemos nuestro proyecto de diagnóstico genético de Síndrome de Dravet. Como sabéis tenemos disponible un test genético gratuito para cualquier niño del mundo con sospecha de un posible caso de Síndrome de Dravet.

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Son las carpetas donde están los cientos de informes clínicos que hemos generado. Cientos. Al verlos me pude dar cuenta de la dimensión del trabajo que estamos haciendo ya que estas carpetas contienen en su interior cientos de historias clínicas y cientos de análisis genéticos intentando encontrar el gen culpable de tanto sufrimiento.

Porque detrás de cada historia clínica hay muchísimo dolor. Dolor al ver cómo le está sucediente a tu hijo algo horrible. No creo que ninguno podamos olvidar el momento de la primera crisis, es algo que se ha grabado en nuestros recuerdos a fuego. Y ese dolor inmediatamente da paso al miedo cuando el neurólogo te sugiere que puede ser Síndrome de Dravet. Me imagino que todos pasan por lo mismo, oyen Dravet en la consulta y al volver a casa lo buscan en Internet. Y lo que encuentran es horrible dando paso a unas semanas, meses o años donde el miedo a lo desconocido te atenaza y te asfixia.

Estas Navidades pude hablar con una familia que estaba en esa fase de miedo esperando el diagnóstico genético. Intenté tranquilizarles, darles información y sobre todo insuflarles energía ya que probablemente estaban pasando el peor momento de sus vidas. Me dijeron que seguían la página de Xergio pero que no se atrevían a leer las noticias de la Fundación ni a unirse a un grupo de pacientes. No podían digerir la situación, el miedo les paralizaba y la página de Xergio era de los pocos sitios de refugio. No es la primera vez que nos pasa esto, ya me han contactado otras familias en la misma situación. Familias que se han acercado al Síndrome de Dravet gracias a este blog.

Hace un par de días la madre me envió un mensaje diciendo que habían recibido el diagnóstico y que finalmente era positivo. Querían hablar conmigo. Yo esperaba una madre todavía asumiendo la noticia, pero para mi sorpresa estaba mucho más animada que hace unas semanas. Con un actitud mucho más vital y positiva. Estoy seguro de que les irá bien.

Esta conversación y esta foto me han ayudado a darme cuenta del enorme trabajo que hacemos en la Fundación Síndrome de Dravet. Detrás de estos informes hay muchas horas de trabajo y esfuerzo de mucha gente empezando por el equipo del hospital (Eva, Elena, Victor, Julian, Ángela, Juan Carlos, Kristina, Pablo, sois increíbles) y terminando por mis compañeros de la Fundación que engrasan la maquinaria para que todo funcione. Gracias a este equipo cientos de familias han puesto nombre al enemigo. Y a partir de ahora pueden luchar. Y esta sensación del trabajo bien hecho es la que te hace dormir tranquilo al poder transformar todo el sufrimiento por el enfermedad de Xergio los hijos e hijas de mis compañeros en algo positivo y útil para otros. No es un trabajo de uno solo, es el resultado de muchos contribuyendo y desde aquí nos gustaría daros las gracias.