El fin de semana pasado corrimos la Behobia-San Sebastián.

Esa carrera es muy especial, es una carrera de 20km con un recorrido exigente. Pero lo que la hace especial es el público, que está presente en todo el recorrido y que anima todo el rato. Como en el dorsal aparece el nombre del corredor. ¡Te animan por tu nombre! ¡Y así durante 20km!

Nosotros además subimos a Donosti para apoyar al equipo Reto80T, que intentaba conseguir 8000€ para poder costear 80 test genético del Síndrome de Dravet. Ya sabéis la importancia de un diagnóstico temprano para intentar mejorar el pronóstico de estos niños. Es muy importante.

Fue un fin de semana familiar, nosotros subimos todos y además vinieron amigos corredores de Madrid. Estuvieron con nosotros mi buen amigo y compañero Fernando que subió con toda su familia, Mario que últimamente está siempre con nosotros, Alberto que vino desde Barcelona y que ya ha corrido varias veces apoyando a Xergio y Franky también de Barcelona. También subieron mi hermano Jaime y Tiziana. ¡Gracias a todos por venir!

El sábado amaneció radiante y soleado. Desayunamos y nos fuimos a recorrer el dorsal y la camiseta a la feria del corredor. Allí nos encontramos con Luismi que estaba con su hija Amaia, nos esperaron pacientemente y nos fuimos todos a comer unos pintxos al casco antiguo. Y desde ahí empalmamos con la pasta-party. La pasta-party es un evento que se suele hacer antes de las carreras de larga distancia para comer hidratos de carbono y meter reservas para el día siguiente. Las familias de Donosti organizaron una merienda-cena en un local al lado del estadio de Anoeta. Y este momento fue de los más emocionantes del fin de semana. Ahí estaban currando desde muy temprano Félix, su mujer Raquel y Debo, la mujer de Luismi. Me presentaron a todos los voluntarios que habían ayudado y yo no pude más que darles las gracias de corazón. Un grupo incluso nos hizo unas danzas vascas y luego intentamos terminar todo lo que nos ponían en los platos. Me decía Luismi que tuvo que contener a los cocineros para que no pusieran un chuletón. Ellos decían “¿Pero cómo va a subir la gente a Euskadi y van a comer solo unos macarrones? ¡No puede ser!” Había comida para alimenta a un regimiento, toda estupenda y preparada con un cariño tremendo. ¡Muchas gracias a todos los que lo hicieron posible!

El sábado había estado lloviendo y el pronóstico no era bueno, pero nos fuimos a la cama esperando un milagro.

El milagro no se produjo, el domingo amaneció diluviando. Bajamos a desayunar prudentes por el recorrido y por el tiempo. El bar estaba lleno de corredores comentando el tiempo. Félix llegó puntual a buscarnos a las nueve y nos fuimos a la salida. Hay más de 25.000 corredores apuntados y Behobia es algo así como un polígono industrial, sin un techo donde meterse ni un bar donde tomar un café. Nada de nada. Éramos 25.000 almas en zapatillas buscando un techo o un plástico donde meternos. A eso de las 10 nos hicimos una foto todos los corredores del Reto80T y nos deseamos suerte para la carrera.

Sí, la carrera es especial. A pesar de hacerla lloviendo todo el rato disfruté un montón. Primero por correrla entre amigos, segundo por el motivo por el que corríamos y tercero por la gente. No he visto un público como este nunca. Sin duda alguna el momento especial para mí de la carrera fue cuando vi a Félix animando antes de subir al alto de Miracruz en el kilómetro 17. Félix estaba ahí con unos globos animando, aguantando la lluvia que le había dejado sin muchos voluntarios. Sin perder el ánimo. Yo me había quitado las gafas ya que con la lluvia se me empañaron y no veía nada y como sabía que Félix andaría por ahí lo buscaba con ojos de miope sin éxito. Cuando le había pasado me grito “¡Juliaaaan!”, me volví y le vi ahí saltando y emocionado como un niño. Crucé la marea de corredores y le di un abrazo que recordaré siempre.

De la emoción de la cuesta ni me enteré. Y debió pasar algo similar al resto de corredores. Los que creían que no llegarían llegaron. Los que iban a hacer tiempo, lo hicieron. Por algo será. Ayer estuve comiendo con Fernando y Mario y los dos recordaban a Félix, en esa cuesta dándolo todo. Porque Félix representa perfectamente el espíritu de lucha de un corredor, y representa perfectamente el espíritu de lucha de un padre o una madre Dravet. Alguien que no se rinde, que mantiene el optimismo aunque la vida se tuerza, alguien tan vital que irradia energía y ganas de abrazarle.

Félix y Luismi, muchas gracias por el fin de semana. Gracias por permitir que el espíritu de la Behobia se meta en nuestro corazones. Ya sabemos por qué esa carrera es especial. Por gente como vosotros.

Ya estamos pensando en la del año que viene.

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2 responses »

  1. Santiago says:

    Enhorabuena Julián y resto del equipo! el año que viene espero estar allí con vosotros

  2. Anonymous says:

    Pues correremos juntos Santi!

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